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Hay días que la cabeza está en veinte pestañas abiertas y el cuerpo te dice: “che, ¿y yo?”. Este Body Oil de Sextual aparece como quien trae helado un domingo a la siesta: sedoso, calentito sin chamuscar, y con sabores que son pura tentación: uva, piña colada, vainilla o cereza. Es ese mimo con timing perfecto para bajar un cambio, reírse un poco de la vida y prender la mecha de la complicidad con estilo. Spoiler: te va a quedar la piel diciendo “seguí, no pares… el masaje”.
Hablemos claro: esto es seda líquida con actitud. Se desliza fácil, deja brillo suave de “me cuido porque me quiero” y trae calidez sutil que te hace pensar “ok, estamos en modo ritual”. Lo comés sin culpa (porque no tiene azúcar) y tiene aromas besables que levantan sonrisas y otras ganas sanas.
Uva: coquetea como tema pegadizo en la radio.
Vainilla: abrazo que te baja la ansiedad, versión postre suave.
Cereza: chispa juguetona, cero tímida.
Piña colada: vibes de vacaciones eternas, ojotas imaginarias incluidas.
Acá bancamos el bienestar íntimo, la autoexploración consciente y la confianza. ¿Plan? Pocas gotas, respiración lenta, manos con swing (del lo-fi al reggaetón lento, vos marcás el beat) y a mapear zonas sensibles con cariño. Es ideal para juegos previos, para mimar hombros cabezones que no sueltan pantalla y para convertir un martes random en “mini spa con final feliz… de relax”. Guiño, guiño.
Textura: sedosa, deslizamiento top, no pegajosa.
Sensación: calorcito leve que acompaña la experiencia.
Contenido: 60 ml, tamaño perfecto para viaje, mesita de luz o bolso “por si pinta”.
Sin azúcar: besos dulces sin empalagar.
Compatibilidad: el fabricante indica compatible con preservativos de látex. Igual, si vas a mezclar con juguetes, sumá un gel a base de agua para que todo fluya con precisión “reloj alemán” (ya sabés, esa prolijidad que nos encanta).
Calidad Sextual: materias primas de primera con saborizantes alimenticios. Tu piel y tu paladar lo van a aplaudir de pie.
Unas gotas en la palma.
Frotá para templar (la magia del calor aparece ahí).
Movimientos amplios: cuello, hombros, espalda baja, piernas… y ese mapa secreto que sólo vos conocés.
Para retirar: agua tibia + jabón neutro. Guardalo cerrado, lejos del sol, como el tesoro que es.
Hacé la prueba: bajá la luz, poné tu playlist favorita y elegí un sabor. Vos marcás el ritmo, la piel hace el resto. Si después de esto no te sentís más livianx, te pago el próximo slow jam (metafóricamente… o con una playlist).
Tomate tu tiempo, regalate 60 ml de pausa deliciosa y sumalo a tu ritual. 💧✨
Armá tu “tour sensorial”: arrancá con vainilla (entrada suave), seguí con uva (sube el ánimo), coroná con cereza o piña colada (toque canchero). Si querés nivel maestro: tres estaciones del cuerpo—nuca y hombros (bajás revoluciones), omóplatos y cintura (derretís nudos), piernas y pies (aterrizás). Truco extra: calentá el envase entre las manos como si fueras DJ… pero de caricias con swing latino.